Union, Enfoque, Familia y Propósito en Comun

Algunos de ustedes han leído el muy conocido libro, Alive: The Story of the Andes Survivors (Vivos: La historia de los sobrevivientes de los Andes). Les estoy escribiendo esto mientras Diana y yo viajamos de regreso a casa después de participar en el retiro del Grupo Andino que tuvimos en Bogotá, Colombia.

Quiero reportarles que las congregaciones en el área Andina están Vivas. Me siento muy emocionado por el tiempo tan especial que tuvimos con nuestros hermanos que lideran las iglesias en Lima y Trujillo, Perú, Quito, Ecuador, Caracas, Venezuela, y las de Cali, Medellín, Zipaquirá y por supuesto, Bogotá, en Colombia. Fue la opinión de todos que tuvimos el mejor retiro que hemos tenido desde que empezamos a reunirnos como grupo, en Caracas en el 2005. Cada uno de los retiros parece que ha contribuido a construir la unión, el enfoque, al igual que a tener un sentido de familia y de propósito común.

Los trabajadores de Bogotá hicieron un trabajo excelente en preparar el sitio de reunión y todos los detalles de la organización. El retiro se realizó en un valle hermosísimo a tan solo una hora en las afueras de Bogotá. Luis Valenzuela, quien dirige los Universitarios en Bogotá, fue el encargado de no solo organizar el evento, sino también de llevar a cavo su desarrollo e incluso sirvió como “guardador” del tiempo, asegurándose que siempre estuviésemos dentro del horario programado. Yo, que sirvo como Maestro en la Iglesia de Nashville al igual que de coordinador para las iglesias en el Mid-South (Sur-Medio de los Estados Unidos) de los esfuerzos misioneros en Sur América, cada mañana del retiro dirigí el grupo en el estudio del libro de Filipenses, enfocado en el gran énfasis que hace Pablo sobre las relaciones y la unidad. Flavio Uribe, evangelista de la iglesia en Bogotá, cada día enseñó una clase sobre cómo predicar, la cual también incluía una evaluación de los mensajes que cinco de nuestros hermanos hicieron; estos hermanos tuvieron la valentía de predicar frente a los ojos críticos de sus compañeros, que estaban ahí para ayudar. En verdad, este ejercicio nos ayudó a todos en el continuo mejoramiento en nuestra habilidad de comunicar el mensaje. Flavio también enseñó una serie de clases sobre la construcción de la iglesia y nos dirigió en una discusión diaria sobre tan importante tema.

Por otra parte, junto con mi esposa Diana, enseñamos una clase sobre el matrimonio y la vida familiar. Diana tuvo la oportunidad de dirigir varias clases, con las hermanas, basadas en parte en el libro A Gentle and Quiet Spirit (Un Espíritu Suave y Tranquilo) de Virginia Lefler. Para concluir el retiro, tuvimos la oportunidad de estar en el Servicio del domingo con la iglesia en  Bogotá, y aunque alrededor de 70 parejas estaban en un retiro de casados, el lugar estaba lleno. Cesar Herrera, el evangelista de la iglesia en Lima, nos dirigió en la Santa Cena y luego Flavio Uribe predicó un sermón poderoso basado en la historia en Marcos 5, del endemoniado de Gerasa. Había muchas personas visitando la iglesia, incluso una familia que pasaba por ahí buscando una iglesia, entró y estaban tan impactados que querían saber como conectarse. Al final todos estábamos celebrando pues dos personas se bautizaron terminando la reunión. Saliendo de ahí, nos invitaron a una almuerzo  preparado por  algunas de las hermanas de la congregación en Bogotá. Como siempre, las despedidas son difíciles, pues cada uno debe regresar a su país de origen. Sin embargo, estamos muy animados de volver a reunirnos en Marzo del 2009, para celebrar el décimo aniversario de la iglesia en Caracas, Venezuela, ahora dirigida por Werner y Leticia Galeano. Les pido sus oraciones por todo el trabajo y por la estabilidad social y económica de estos países en la parte norte de Sur América. Oren para que Dios les de paz y para que las puertas se sigan abriendo, mientras nuestros hermanos continúan Vivos,  predicando el mensaje de Dios.

Esteban Brown

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